SUCESION APOSTOLICA:
Iglesia Católica Antigua, Sede de la ciudad de Utrecht,Reino de Holanda
Iglesia Ortodoxa Jacobita, Sede de Antioquía y Iglesia Católica Roma

sábado 27 de agosto de 2011

ORAD POR QUIENES OS MALDICEN.



Una Oración por el Sueño de Dios.
Reverenda Ana Ligia Rovira Ugalde
Reverenda Ximena Sánchez
 
Dedicada a Mons. Juan Antonio Ugarte Pérez, Arzobispo de Cusco, Perú, de la Iglesia Católica Romana y a todos sus seguidores (as).
 
Oración:
 
“Ved qué dulzura, qué delicia convivir con los hermanos unidos”. Sal 132.
 “El grupo de los creyentes unían un solo corazón y una sola alma”
Hechos de  los apóstoles
“Mucha paz tienenSeñorlos que aman tus leyes.” Sal 118, 161-168.
Dios mío, hazlo recordar que un Arzobispo no es más que un encargado de administrar una territorialidad, en cuanto a organización, dirección y gobierno eclesiástico.
Recuérdale, Padre Nuestro que Jesús nunca ordenó obispos, ni arzobispos y que a todos y todas las bautizadas en su Espíritu les otorgó el don de profetas, sacerdotes y reyes (servidores).
Concédele Señor recordar, también, que  estos grados han sido creación de la Iglesia Católico Romana  y que las demás iglesias católicas han seguido, ingenuamente tales ordenaciones las cuales no son la mayoría de las veces, más que formas de poder, porque han hecho que prive la lógica del Poder sobre la del Evangelio.
Transfigúralo ¡Oh Señor Jesucristo!, a tu imagen para que no olvide los versículos del 37 al 40 de Marcos, de su capítulo 9 cuando dice: “tomando después Juan la palabra, le dijo: Maestro hemos visto a uno que andaba lanzando demonios en tu nombre, que no es de  nuestra compañía y se lo prohibimos. No hay para qué prohibírselo, respondió Jesús, puesto que ninguno que haga milagros en mi nombre, podrá luego hablar mal de mí.
Que quien no es contrario nuestro, de vuestro partido es.
Y cualquiera que os diera un vaso de agua en mi nombre, en atención de que sois discípulos de Cristo, en verdad os digo que no será defraudado de su recompensa”
Señor, te suplicamos, que no nos dejes caer en la tentación de  aceptar la acusaciones que se le hacen al padre Alfredo Castañeda Yucra y al arzobispo Mons. Iriarte Blas por no pertenecer a la Iglesia Católica, Apostólica Romana.
Líbranos, Señor, de dejarnos tentar por las falsas confusiones generadas por la Iglesia Católico Romana que se cree la única Iglesia instituida por Jesús.
Dios Todopoderoso, de quien dimana la bondad y la hermosura de todo lo creado, haz que como Iglesias Renovadas nos alejemos de las posiciones orgullosas y enfermas de poder de la Iglesia Romana y como san Pedro escuchemos con humildad el llamado del Centurión Cornelio, … “varón justo y temeroso de Dios, estimado y por tal por toda la nación de los judíos” quien “recibió aviso del Santo Ángel, para que te hiciese llamar a su casa, y escuchase lo que tú le digas” Hechos 10,22. Oigamos así y obedezcamos los llamados del Señor, Dios Nuestro; hechos por nuestros hermanos y hermanas para que le sirvamos según la voluntad de Dios.
Perdona, Señor, al Arzobispo Ugarte que ha comenzado un proceso penal contra el Padre Castañeda por considerarlo, sin más derecho que el del poder humano, falso sacerdote y otórgale al Padre Castañeda la seguridad de que el Señor esté con él. Haz que nuestro hermano, como san Pedro, al ser acusado por los fieles circuncidados, por haberles llevado la Palabra de Dios a los Gentiles incircuncisos y comido con ellos en sus casas, les recuerde a los católicos romanos: Hechos 11, 16-18: “Entonces  me acordé de lo que decía el Señor: Juan a la verdad ha bautizado con agua, mas vosotros seréis bautizados por el Espíritu Santo. Pues si Dios les dio a ellos la misma gracia y del mismo modo, que a nosotros que hemos creído en Nuestro Señor Jesucristo, ¿quién era yo para oponerme al designio de Dios?
Dichas estas cosas, se aquietaron y glorificaron a Dios diciendo: “Luego también a los gentiles les ha concedido Dios la penitencia para alcanzar la vida”.
“El que tenga ojos para ver que vea y oídos para oír que oiga”.
Perdona a Monseñor Ugarte y a sus acompañantes por todas las mentiras proferidas, Señor, y quítales el miedo de perder el poder.
Dios nuestro, suscita en ellos tu fuerza salvadora, haz que adoren de verdad a Cristo que con su sangre ha adquirido el pueblo de la nueva Alianza y permítenos no quedar confundidos porque en Ti ponemos nuestra fe y nuestra esperanza.
Señor, te damos gracias por no habernos hecho autosuficientes, con el fin de que nos demos cuenta de que nos necesitamos unos a otros.
Padre Nuestro haz que quienes se creen autosuficientes comprendan lo inhumanos que son y lo lejos que están de tu sueño de que seamos hermanos (as) nutridos (as) por tu amor y tu misericordia.
Amén